Llegue sin avisar, conocía sus horarios, llevaban años sin modificarse en lo mas minimo. La suya era una rutina condenada a extenderse indefinidamente, sus itinerarios eran de dominio publico, pero nadie lo frecuentaba ya, vivia solo entre sus apuntes y libros, con sus fantasmas, sus estructuras, sus vacios. Me recibio sonriente, como si no hubiera pasado el tiempo (tiempo que si habia pasado, 3 años), como si no supiera de mis amorios con su ex, de mis intentos, exitosos algunos (la mayoria) de desacreditarlo, y no sabiendo mis reales planes.
Fui directo al punto, le solicite me devolviera aquel libro que le habia prestado una de las ultimas veces que nos vimos, cuando todavia eramos amigos, justifique mi presencia inventando un cambio de trabajo, del que me apresure a contarle lo poco que habia inventado en el camino y rapido cambie de tema, volvi al libro, pregunte si le habia gustado, que el habia parecido, lo tipico en casos de prestamo de libros.
Ya te lo estoy buscando- dijo, como siempre que tenia que pensar donde habia metido algo, lo estaba buscando en el recinto de su memoria- Me parecio un buen libro, en muchos aspectos el libro de los libros, como le decias (y ahi se rio un poquito, hasta en los mejores momentos odie su risa). Vas a encontrar varias notas que hice a los margenes especialmente para vos, espero no te moleste mi atrevimiento.
No, no me molesta- Conteste, aunque si me molestaba, no me interesaba nada que el pudiera decirme, queria salir lo mas rapido posible con mi libro y mi cometido cumplido. tampoco queria cumplir mi cometido sin antes tener el libro en mis manos, me hubiera dolido mucho perderlo o que se lo considerase parte de su patrimoño al momento de, de...
Seguimos charlando mientras lo trataba de ubicar en su cabeza, me conto de sus ultimos años, como los habia pasado, fue cuidadoso en omitir lo que nos competia a ambos, los cruces que ambos evitamos, los colectivos compartidos anonimamente, las salas de teatro y las muestras de arte en las que habiamos estado los dos, con diferencia de minutos, o en el mismo momento, por suerte esos lugares son grandes y estan atestados de gente, nunca volvimos a saludarnos despues de aquel dia infame. No note animosidad alguna en su charla, no pretendio hacer notar sus progresos ni esconder fracasos, conto todo lo que le vino a la mente en el orden que le parecio mas adecuado, sin censuras de mi parte, sin ofensas de la suya, hasta que finalmente lo encontro y se dirigio a un gabinete en el extremo opuesto del living, donde tenia varias bibliotecas y estantes. extrajo un sobre de una vitrina en la que guardaba varios volumenes enormes, notable era que no los consultaba mucho, ya que estaban bastante inaccesibles y sacar uno suponia mover todos los otros para hacerlo pasar, oblicuamente, por el hueco que quedaba entre los estantes y los bordes de la vitrina. Me lo entrego diciendo:
Ya nada nos une, sos libre de terminar nuestra relacion de la forma que quieras. Cuando salgas, la llave esta en la mesita del recibidor, y conoces el camino a tu casa. Lo unico, espero que leas el libro al menos una vez mas.
...
Me extraño que me facilitara tanto la salida, como si hubiera sabido lo que iba a pasar, como si hubiera querido volver a ser el caballero que una vez fue, permitio cualquier desenlace que se me antojara, y se sento en su sofa a esperar. Le agradeci la devolucion y prometi, a su vez, leer el libro y sus notaciones marginales (cosa que habria hecho igual si no lo hubiera dicho, no me interesaba su opinion ni nada que de el viniera, pero si habia logrado desintrincar mas que yo el libro de los libros, habria sido en vano dejar que el descubrimiento muriera con el). Luego de esta breve charla, preambulo de la ultima despedida, me despedi solemne, extraje el arma que tenia en el bolsillo interno de mi sobretodo, previamente adicionado un silenciador y le descargue varios tiros en el pecho. Lo mire morir, con expresion entre satisfecha y sorprendida y sali sin prisa, no me costo nada encontrar la llave y, bueno, verdaderamente conocia el camino a casa.
Hace ya dos meses de esto, habia previsto el encarcelamiento como castigo a mi crimen, pero no lo sufri, no tuve contacto con nada en la habitacion, nadie me vio llegar o irme, nadie escucho el disparo. No me vi obligado a forzar la salida (Repasando el hecho, supuse fue planeado que asi fuera, la investigacion policial o el encarcelamiento no me habrian permitido leer en paz), ni frecuentaba el lugar, por lo que no fui interrogado. Si lo fue mi mujer, su ex, lloro mucho, cumplio bien su papel de complice, o quiza de instigadora, no importa. En este momento estoy terminando de leer el libro, con sus notaciones marginales, todavia no llegue a la ultima pagina, nunca me gusto develar los misterios del final antes de haber leido toda la historia, pero supongo ahi dira lo que estoy buscando.
Me alegro ser el unico condenado por este crimen, lo ejecute deseoso hasta de ser castigado, que mejor verdugo que mi victima. El veneno impregnado en las paginas me debilita dia a dia, al principio no lo note, la exposicion continuada debilito mi salud a paso lento pero continuo, y no queda ya mucho para que me de la ultima estocada. No me molesta esta muerte, recupere mi libro, lo estoy releyendo por ultima vez y se me antoja ahora mucho mas simple con las notaciones marginales de mi amigo. Quizas nos encontremos en el mas alla para discutirlo, quien sabe, la muerte lo borra todo, hasta la traicion, hasta la misma muerte.